
En las verdes praderas
se divisa una doncella,
cabellos dorados,
como las espigas del trigal,
agitada y exultante.
Con su juventud
e inocencia
gritando a su rebaño.
La llaman dulce soñadora,
simples sueños divisa
a próximo futuro.
Canta a su príncipe,
añorado e invisible,
vibrando afanosa
de amar sin mesura,
golpeada por la pobreza,
impotente a la rudeza
de penar por
laberintos sinuosos.
La realidad la perturba,
los ideales la vitalizan.
Pastora y soñadora,
estoica y fiel a los
mandatos de Dios.
©Kellypocharaquel.-