
Los astros iluminaban
la noche otoñal,
el fuego devoraba
las grandes ramas.
Echados sobre la hierba
próximos al arroyo,
la luna llena
acosaba
nuestras miradas.
Silencios punzantes
laceraban
ambos corazones.
Ojos húmedos
por lágrimas
duras como rocas.
Un viento destructor
expandió
las llamas,
nos fusionó
la inmortalidad.
© Kellypocharaquel .-